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GUÍA PARA EL VISITANTE:

Morón de la Frontera es una ciudad y un municipio español de la provincia de Sevilla, comunidad autónoma de Andalucía. Situada en el sur de la provincia, es el centro de la comarca de la sierra sur y cabeza de partido judicial. En 2011 tenía 28 489 habitantes. Su término municipal tiene una superficie de 431,94 Km2 densidad de 65,96 hab./km² y se encuentra situado a una altitud media de 297 metros sobre el nivel del mar y a 67 kilómetros de la capital provincial, Sevilla. Morón de la Frontera es undécimo municipio de la provincia, por población y el séptimo más grande. Limita por el norte, con el municipio de Marchena y con el de Arahal, por el este con La Puebla de Cazalla, por el oeste con parte de Arahal y por el sur con los de Montellano, Coripe y Pruna, además de con la provincia de Cádiz.

INTRODUCCIÓN:

Los orígenes de la ciudad se remontan a la prehistoria, con el desarrollo de los primeros asentamientos humanos, en torno al monte donde hoy se sitúa un castillo del siglo XIII. Por tal motivo y por su accidentada orografía, el casco histórico está compuesto por calles angostas, sinuosas y empinadas, mientras que los nuevos barrios buscan la llanura propia de la campiña, hacia el oeste y noroeste de la ciudad. Parte del patrimonio arquitectónico de Morón de la Frontera está declarado bien de interés cultural, con la categoría de conjunto histórico-artístico. Por ejemplo, cuenta con una gran catedral, que cuando fue construida trataba de imitar o copiar a la gran Catedral de Sevilla. La actividad económica de Morón se fundamenta en la construcción, el aceite de oliva, los cereales, las conservas vegetales, la extracción de óxido de calcio y el turismo. Entre las fiestas más populares del municipio están la feria y fiestas de Morón, la feria grande, que se celebra la tercera semana de septiembre, la Semana Santa, declarada en 2002 como Fiesta de Interés Turístico Nacional, el festival flamenco, que se lleva celebrando desde 1963 y la romería de la Virgen de Gracia, que se lleva a cabo en el mes de octubre y marca el final del verano.

ORIGEN DE SU NOMBRE:

El origen etimológico del topónimo de Morón se remonta a la edad antigua, cuando el geógrafo griego Estrabón alude a la ciudad con el nombre de Almourol. Posteriormente, con la conquista romana de la península Ibérica, los romanos la denominaron Maurorum, que significaría «de los moros», debido al hecho de que sus pobladores procedían del norte de África. Durante la dominación musulmana de la Península Ibérica la forma latina evolucionaría al término Mawror, y de ahí al actual nombre de la localidad, Morón. Pese a que esta es la teoría más aceptada, existe otra que defiende que el topónimo Morón —al igual que otros como Moreda (Asturias) o Moral (Salamanca)— procede del vocablo prerrománico morr, traducido como «montículo rocoso» o «peñasco». Se justifica en la abundancia de rocaje en sus alrededores. La locución «de la Frontera» alude a la frontera granadina, puesto que desde la conquista cristiana de Morón en el año 1240 por Fernando III hasta la caída del reino nazarí de Granada a finales del siglo XV la ciudad fue un emplazamiento fronterizo.

BANDERA Y ESCUDO:

La bandera de Morón de la Frontera es rectangular, de color azul, y contiene el escudo municipal en el centro. Se desconoce el porqué del color azul de su fondo así como la fecha en que se hizo oficial como bandera del municipio. El escudo consiste en un caballo blanco rampante, enjaezado y con las riendas partidas y sueltas, sobre campo rojo. El escudo va sobre cartela de oro y está coronado por una diadema real. El caballo figura en sellos de Morón de la Frontera desde el siglo XV. Aunque hay varias leyendas acerca del origen del animal, el sustantivo morón hace referencia a un tipo de caballo berberisco del norte de África. Localidades próximas como Los Corrales, Coripe y Utrera también llevan también caballo en sus escudos. El escudo se completa con la corona de Enrique II.

LOCALIZACIÓN Y ENTORNO:

Morón de la Frontera se sitúa en la provincia de Sevilla, 66 kilómetros al sureste de la capital, en la comarca de la Campiña de Morón y Marchena o Sierra Sur de Sevilla. Constituye cabeza comarcal, y bajo su administración se encuentran las pedanías de Aldea Guadaira, Las Caleras de la Sierra, La Lagartija, Las Ramiras y otros poblados. Dos ríos atraviesan el término municipal. El río Guadaíra lo hace de sur a oeste, pasando por algunos de sus núcleos como la Aldea Guadaíra o Las Ramiras. El río de la Peña, de curso intermitente, recorre la campiña moronera de sur a norte. Además, la localidad está limitada al norte por dos arroyos, denominados del Sillero y del Cuerno. El clima de Morón de la Frontera, al igual que el del resto de su provincia, es mediterráneo del tipo subtropical, también clasificado como subhúmedo mesotérmico. Las temperaturas son extremas, con diferencias importantes entre el día y la noche y una media anual de 17,9 °C. Los inviernos son frescos y los veranos, por lo general, calurosos, pero mínimas moderadas, llegando casi a los 18 °C en julio. En la vegetación de la zona predominan olivos de cultivo, encinas y almendros. En los montes cercanos también hay especies autóctonas como romero, lentiscos, tomillos, acebuches o madroños. En los alrededores del municipio se pueden contemplar animales de monte, como conejos, liebres y gran variedad de aves.

HISTORIA DE MORÓN

Prehistoria:

Se han encontrado en el municipio dólmenes de la era paleolítica, conocidos como El Acebuche, el dolmen de la Párraga, El Hoyo del Gigante y Cardachapines. Sin embargo, los vestigios más antiguos de poblamiento humano de la zona datan del Calcolítico. Del período prehistórico han aparecido múltiples objetos, como muestras de cerámica, platos, cazuelas, ollas lobulares, piezas de decoración, herramientas de sílex, puntas de flecha o restos de tallas. Destacan los poblados prehistóricos de Santisteban, Peñiagua Alta, La California, Cerro Valencia y Casa del Muerto, aunque también se han hallado vestigios en los terrenos de varios cortijos.

Edad Antigua:

Durante el período comprendido entre el fin de la prehistoria y la romanización de la península Ibérica, pasaron por Morón varios pueblos prerromanos, que fundaron las primeras entidades de población civilizada. Así, se tiene constancia de la presencia de celtas, íberos, tartessos y fenicios, gracias a los sarcófagos y restos arquitectónicos hallados. La presencia fenicia se explica por su búsqueda de plata, y se sitúa en torno al año 1700 a. C. Fue en este momento, cuando surgió el núcleo urbano originario, que más adelante llegó a ser Morón de la Frontera, asentándose los fenicios sobre un antiguo poblado fundado por los celtas. La urbe fue citada por el historiador romano Plinio como Arunci, aunque algunos historiadores contemporáneos consideran que se trataba de la ciudad de Isipo. La conquista romana de Hispania se inició en el año 218 a. C. con el desembarco romano en Ampurias. Morón fue conquistada varios años después, alrededor del 206 a. C., e incluida en la provincia de Hispania Ulterior. Los romanos se asentaron en la urbe ya existente, que cobró importancia durante este periodo; la ciudad creció, llegando a abarcar la zona que hoy en día es el centro. Crearon además las primeras explotaciones agrarias, villae, y distribuyeron la tierra en latifundios. Durante el siglo III d. C. cesaron las conquistas del Imperio Romano y este entró en una grave crisis. Con el objetivo de presentar una defensa más efectiva contra los pueblos bárbaros del norte de Europa, en el año 395 el emperador Teodosio I dividió en dos el imperio (Occidente y Oriente), repartiéndolo entre sus dos hijos. Casi un siglo después, en el año 476, Occidente cayó y su territorio fue dividido entre los diferentes pueblos bárbaros.

Edad Media:

Durante los primeros siglos de la edad Media, Morón, al igual que la mayor parte del territorio ibérico, estuvo en manos del pueblo visigodo. Durante la dominación germánica, se edificó en la localidad una basílica paleocristiana, considerada la más antigua de Andalucía; el templo estaba ubicado en el mismo lugar donde años después se edificaría la iglesia de San Miguel. A principios del siglo VIII, los musulmanes aprovecharon las disputas internas de los visigodos para invadir la península. En una fase temprana de la ocupación, los bereberes se extienden por la Baja Andalucía, ocupando los antiguos núcleos de la zona. La conquista musulmana de la Península Ibérica se produjo con gran rapidez y sin apenas resistencia por parte de la población autóctona, porque los musulmanes fueron respetuosos con los propietarios de las tierras y con la Iglesia, permitiéndoles conservar su organización y privilegios. Los habitantes de los territorios ocupados por las armas tenían que pagar un tributo, en concepto de arrendamiento. Durante los cinco siglos de dominación islámica, Morón desempeñó un papel político y cultural importante, y el nombre de romano de Maurorum se trocó por el de Mawrur. Las villas romanas de La Campiña fueron ocupadas por los árabes, quienes impulsaron la agricultura con la construcción de acequias y la plantación de árboles frutales y olivares. Las casas de labor pasaron a convertirse en alquerías islámicas. A raíz de la desintegración que el Califato de Córdoba sufría desde 1008, la familia bereber de los Banu Dammar, perteneciente a la dinastía zenata y encabezada por Nuh ben Abi Tuziri, se hizo con el poder de la cora de Morón. Tras expulsar al gobernador omeya que la regía, proclamó su independencia y originó el reino taifa de Morón en 1014. Se trataba de una taifa menor, y al igual que las de Algarve, Algeciras, Arcos, Carmona, Huelva, Mértola, Niebla, Ronda y Silves, todas fueron conquistadas e integradas en la de Sevilla. Los Banu Dammar gobernaron la taifa de Morón hasta 1066, cuando fue conquistada por Al-Mutadid, rey de la taifa sevillana. El 22 de julio de 1240, las tropas castellanas de Fernando III conquistaron Morón. A muchas de las familias musulmanas de la zona se les permitió permanecer como mudéjares y continuaron habitando el lugar, dedicándose fundamentalmente a la agricultura y a otros oficios manuales. La ciudad constituía un emplazamiento militar estratégico debido a su orografía y a su situación en la banda morisca (de ahí su apellido «de la Frontera»), donde la reconquista se prolongó hasta finales del siglo XV. Alfonso X cedió la villa y el castillo de Morón a la ciudad de Sevilla en 1253, con la condición de que la capital Hispalense se encargase de la defensa de la fortificación. Años después, al no poder hacerse cargo de los gastos, Sevilla devolvió Morón a la Corona de Castilla, entidad a la que perteneció hasta 1285, año en que Sancho IV creó un señorío que otorgó a la Orden de Alcántara. Morón permaneció en manos de dicha orden hasta 1378, cuando regresó nuevamente a la corona durante el reinado de Enrique II. Tras años en posesión de la corona y de la Orden de Alcántara, en 1461 Morón pasó a pertenecer a la Casa de Téllez-Girón, quienes ejercieron la jurisdicción en la villa sevillana hasta la abolición de los señoríos.

Edad Moderna:

El siglo XVI marcó un período de gran prosperidad para el pueblo de Morón y así lo denotan las numerosas obras públicas acometidas en esa época. Se construyeron conventos, hospitales, iglesias y palacios, se urbanizaron plazas y calles, se realizaron infraestructuras de saneamiento y abastecimiento de agua y surgieron las primeras barriadas extramuros, como Puerta Sevilla, San Miguel o Santa María. El reinado de Felipe II marcó el punto álgido de la bonanza económica de la localidad. En 1562, Pedro Téllez Girón, señor de Morón de la Frontera, se convirtió en Duque de Osuna, por lo que la villa quedó integrada dentro del ducado. Los duques llevaron a cabo reformas en la distribución de la tierra, que dieron lugar a disputas entre los moroneros y acondicionaron el antiguo castillo árabe como vivienda. En aquella época, llegaron a Morón los ecos de la rebelión de los moriscos en las Alpujarras. Los musulmanes convertidos a la fuerza al cristianismo y sometidos a crecientes presiones, estallaron en una revuelta que pronto se propagó por Andalucía. El problema acabó con la expulsión de los moriscos de España en 1609. En el siglo XVII, la peste bubónica afectó con virulencia a la población de la ciudad. Esta epidemia y los problemas generalizados derivados de la política de los Austrias menores marcaron el fin del auge económico vivido por la localidad durante el siglo anterior. A lo largo del reinado de Carlos III, entre 1759 y 1788, se puso un especial interés en la repoblación de la comarca y se llevaron a cabo importantes trabajos para mejorar las infraestructuras del pueblo. A partir de la epidemia de peste bubónica del siglo XVII, que supuso el inicio de un drástico descenso en la población que se prolongó hasta el siglo siguiente, se realizaron en la zona varias repoblaciones más, como la que tuvo lugar a lo largo del reinado de Carlos III.

Edad Contemporánea:

La edad Contemporánea empezó con la invasión francesa de España y la zona de Morón quedó dentro del territorio asignado al 4.º ejército francés. Los galos establecieron una importante guarnición en Ronda, desde donde se desplazaban destacamentos hasta Morón de la Frontera, Zahara de la Sierra y Olvera. Las tropas de Napoleón invadieron Morón en 1810; durante más de dos años, los franceses cometieron numerosas tropelías en el municipio, entre las que destaca el deterioro del castillo. La vida política y social de la población también fue reflejo de los movimientos acontecidos en este campo durante el siglo XIX. Tuvieron lugar, al igual que en el resto del territorio nacional, la fuerte oposición entre conservadores y progresistas, las luchas caciquiles, las elecciones amañadas, los periódicos satírico-políticos y las protestas y huelgas. Antes de acabar el siglo se produjeron varios hechos relevantes, como la llegada del ferrocarril en 1864 que la unía con Sevilla, Utrera y posteriormente Osuna, la publicación del primer periódico local, La Razón (1885) y la concesión del título de ciudad por la reina regente María Cristina en 1894. Durante los primeros años del siglo XX, se produjo el crecimiento urbano hacia el norte y la recepción de agua potable y alumbrado público. La llegada del ferrocarril había propiciado la industrialización de Morón; entre las fábricas creadas destacó la de cemento, abierta en los años 1920, que fue la tercera de España y llegó a tener quinientos trabajadores. La Guerra Civil sembró la ciudad de sufrimiento y hambruna y la posguerra estuvo marcada por fuertes tensiones sociales. En gran medida, estas tensiones fueron fruto de las características propias de la economía moronenese, eminentemente agrícola y con pocas posibilidades de industrialización a corto plazo. En 1940, se inició la construcción de la Base Aérea de Morón, que a pesar de su nombre está situada en el término municipal de El Arahal. Tras los Acuerdos de Madrid de 1953, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF) pasó a operarla, por lo que debido a los trabajos de ampliación (que se prolongaron hasta 1960) la ciudad creció urbanística y demográficamente, además de desarrollarse la actividad comercial y entrar en contacto con ciudadanos estadounidenses. Sin embargo, una vez acabadas las obras, los operarios quedaron sin empleo y muchos moroneros se vieron obligados a emigrar durante los años 1960 y 1970. La historia de Morón durante el resto del siglo XX no estuvo marcada por hechos especialmente transcendentes. Es destacable la gran nevada que se produjo en 1954. También son acontecimientos reseñables la declaración de Bien de Interés Cultural de parte de su patrimonio arquitectónico, el desarrollo urbanístico de toda el área oeste a partir de los años 1970, así como el despegue desde la base aérea de los aviones del ejército estadounidense durante la Guerra del Golfo en 1991, escena que se repitió nuevamente ya en el siglo XXI, durante la Invasión de Irak de 2003.

ARQUITECTURA RELIGIOSA:

Convento de Santa Clara:

La capilla del convento de Santa Clara data del siglo XVIII y presta servicio a la comunidad de clausura de las Clarisas. Se accede a través del muro de la epístola, que cuenta con dos portadas casi idénticas. Destacan la cúpula, cubierta con frescos de santos franciscanos, el crucificado del Retablo Mayor, obra de Pablo de Rojas, y los lienzos de la Inmaculada, del siglo XIX. En 2012 está siendo habilitada una de las salas del convento, que será el futuro Museo de la Ciudad de Morón.

Iglesia de San Miguel. Recibe el sobrenombre de "La catedral de la Sierra Sur":

Declarada Bien de Interés Cultural, la Iglesia de San Miguel fue construida sobre las ruinas de una mezquita. Su proceso constructivo fue largo; se inició en 1506, dividiéndose en cuatro fases que concluyeron en 1730, por lo que incluye diversos estilos artísticos como el gótico tardío, el renacentista o el barroco. En total fueron once los arquitectos que intervinieron en el proceso, entre los que destacan Lorenzo de Oviedo y Diego de Riaño. Tiene planta de salón, dividida en tres naves con capillas laterales que albergan seis retablos, destacando la Capilla Mayor y la Sacramental, que consta de un sagrario de plata. La torre campanario data del siglo XVII y fue edificada sobre un antiguo minarete almohade, su diseño imita a la Giralda de Sevilla, tiene cuatro cuerpos y una altura de 47 metros.

Hospital de San Juan de Dios:

Se trata de una antigua institución hospitalaria que se convirtió en convento en el siglo XV, por lo que es el edificio religioso más antiguo del municipio. Originalmente fue ocupado por la Orden de San Juan de Dios, una figura del santo hospitalario preside la portada principal. En el interior del templo destaca el Retablo Mayor del siglo XIX y la escultura de Santa Ana enseñando a leer a la virgen, realizada por José Montes de Oca en madera estofada y policromada en el siglo XVII. Desde 1900 es un centro de enseñanza a cargo de la Orden de la Inmaculada Concepción.

Iglesia de San Ignacio de Loyola:

La Iglesia de San Ignacio de Loyola, conocida como "La Compañía" por edificarla los frailes de la Compañía de Jesús en el siglo XVII, es un templo barroco de una sola nave. La portada contiene el escudo de Castilla y León así como la imagen del Sagrado Corazón de Jesús. En su interior destacan los cinco retablos elaborados en madera de borne y una colección pictórica con escenas de la vida de la Virgen María, obra del flamenco Pieter van Lint. Es la sede de la Hermandad de Santa Cruz y alberga un museo con objetos de la misma.

Iglesia de la Victoria:

Situada en la barriada homónima, data del siglo XVII. Exteriormente cuenta con una portada de cantería con una imagen de San Francisco de Paula, fundador de la Orden Mínima a la que perteneció la iglesia, una torre campanario hecha de ladrillo con un primer cuerpo cilíndrico, un segundo cuerpo octogonal y un chapitel piramidal. Está cubierto por un tejado a doble vertiente y la fachada principal está presidida por un frontón, en cuyo interior hay un óculo. En el interior destaca el Retablo Mayor, de nueve metros de altura, que contiene una imagen de la Virgen de la Victoria y otra de Jesús crucificado. Destaca además el Cristo Yacente, obra del escultor Luis Peña, y la cubierta del presbiterio de estilo mudéjar.


Iglesia de San Francisco de Asís:

Artículo principal: Convento de San Francisco (Morón de la Frontera)
Construida en el siglo XVI, tiene portada clásica, nave de planta rectangular, cuatro capillas y Retablo Mayor del siglo XVIII. Destacan las esculturas de la Virgen de las Aguas y el Cristo de la Oración en el Huerto, ambas del siglo XVII. Sede de la Hermandad de San Francisco, su edificio conventual es hospital desde 1895. Consta de un patio cuadrangular, arcos de medio punto, cubiertas de teja árabe y una escalera imperial. Todo el conjunto es Bien de Interés Cultural.

Iglesia de la Merced:

La iglesia de la Merced fue edificada en el siglo XVII por la Orden de los Mercedarios Descalzos. Cuenta con planta de cruz latina con una sola nave, la portada está cubierta por una imagen de la Virgen de la Merced. En el interior destacan algunas obras escultóricas como La Virgen de la Merced y el Niño Jesús, ambas en el Retablo Mayor, así como la Virgen Dolorosa o la Sagrada Familia, del siglo XVII. Es sede de la Hermandad del Calvario.

Ermita de Nuestro Padre Jesús de la Cañada:

Situado en la barriada de Santa María, consiste en un enorme edificio del siglo XIX de cantería, ladrillo y mampostería, que ha sido restaurado posteriormente. Tiene planta de cruz latina, una sola nave y su Retablo Mayor, de estilo neobarroco y realizado en jaspe, lo preside la imagen que da nombre al templo, esculpida por Castillo Lastrucci en 1940. A la izquierda del crucero se sitúa la Virgen de los Dolores, sobre los pies de la nace, el coro con columnas del mármol y en el lado del Evangelio, un mausoleo renacentista donde reposan Antonio Ponce de León y Lencastre, I duque de Baños, y su esposa. La hermandad propietaria de la ermita dispone de un museo de cofradía además de otras dependencias.

Monasterio de Santa María:

Perteneciente a la Orden de San Jerónimo, se ubica desde 1943 en la calle Corredera, después de que el original fuera destruido. De su capilla rectangular destaca el Retablo Mayor con una imagen de la Virgen de la Asunción del siglo XVI, un lienzo del milagro de los panes y los peces y un pequeño crucificado, ambos del siglo XVII.

Iglesia de María Auxiliadora:

La iglesia de María Auxiliadora está integrada en el edificio del colegio de los Salesianos (San Juan Bosco) y data de 1944. Tiene una simple portada formada por un marco adintelado y rematada por una espadaña. Su interior, una amplia nave rectangular, consta de cúpula sobre el presbiterio que preside una imagen de María Auxiliadora en camarín y a los pies de la nave destacan las imágenes del Cristo de la Buena Muerte y de la Virgen de la Amargura, realizadas por el imaginero Rafael Barbero en 1946.

Iglesia de San José:

La iglesia de San José está situada en la barriada de El Pantano y fue edificada en los años 1950. Se caracteriza por sus blancos muros y por ser algo sobria respecto a otros templos de la localidad.


ARQUITECTURA CIVIL

Castillo árabe:

Es el vestigio arquitectónico más antiguo que posee Morón de la Frontera. Fue edificado durante la dominación musulmana de la península Ibérica y posteriormente, transformado por los duques de Osuna en fortaleza palacio entre los siglos XV y XVI. El castillo, declarado Bien de Interés Cultural, está rodeado por un bosque de casuarinas y situado sobre la colina más alta de la ciudad, por lo que se trata del mejor mirador de Morón. El edificio, construido en mampostería, tapial y cantería, mantiene su estructura de alcazaba.

Ayuntamiento:

La Casa Consistorial de Morón de la Frontera tiene más de cuatro siglos, ya que el primer edificio data de 1593. Fue reformado en 1878, cuando fueron añadidas las galerías altas, las dependencias de la alcaldía, el salón de plenos y la facha principal, de estilo neoclásico, cuyo templete alberga un reloj muy similar al de la Puerta del Sol de Madrid. En él se halla un Libro de Actas Capitulares del siglo XV, el más antiguo de Andalucía y el tercero de España.

Casa de la Cultura:

La Casa de la Cultura de Morón de la Frontera es un palacete que fue construido en 1735 por los marqueses de Pilares. Ha sido residencia de nobles como los condes de Daoíz, los de Miraflores y del poeta de la Generación del 27 Fernando Villalón. Destaca la portada plateresca, con elementos decorativos, como el escudo de la Orden de Calatrava, a la que pertenecieron sus primeros habitantes, sus blasones o su balcón forjado. Llama la atención su patio principal, porticado con doble arcada y columnas de jaspe rojo, escalinata y cúpula labrada en yesería. Fue declarada Bien de Interés Cultural e inaugurada como Casa de la Cultura y sede de la Fundación Fernando Villalón en el año 2000.

Biblioteca municipal Cristóbal Bermúdez Plata:

Popularmente conocida como la "Casa del Agua", se trata de un antiguo palacete de principios del siglo XIX que fue reconvertido en biblioteca. Consta de 500 metros cuadrados divididos en dos plantas. Fue inaugurada como biblioteca en 1991, aunque ya funcionaba como tal desde 1969.

Plaza de toros:

La plaza de toros de Morón de la Frontera está situada en el paseo de la Alameda, ocupando parte de la explanada donde tradicionalmente se ha celebrado la Feria de Septiembre.



OTROS LUGARES DE INTERÉS:

Paseo del Gallo:

También denominada Peña del Gallo, el paseo fue construido a principios del siglo XX a instancias de Jerónimo Villalón-Daóiz y Pérez de Vera, quien encargó al escultor sevillano José Márquez la realización de la escultura del gallo para situarla en este lugar que, desde 1916, recuerda a sus visitantes la leyenda. La escultura está hecha de bronce y pesa 98 kilogramos.

Fuente de La Plata:

Se trata de una fuente situada al suroeste de Morón, junto a la carretera de Montellano. Posee una estructura en forma de templete hexagonal y está cubierta por una cúpula. Originalmente se usaba como lavadero del mineral extraído de los montes cercanos pero a partir de 1617 se utilizó como abrevadero, abasteciéndose la población de las aguas procedentes de su manantial. En la actualidad se encuentra seca y en estado de abandono.

Monumento al Gallo:

A parte del gallo del paseo, existe en Morón otra escultura dedicada a la leyenda popular. Es una réplica de la escultura de 1916 y se encuentra en una rotonda situada entre el paseo de la Alameda y la ronda de la Trinidad. Pesa cerca de una tonelada y es de acero inoxidable, fue esculpida por Otilio Ruiz y colocada en junio de 1999.

FESTIVIDADES:

Cabalgata de los Reyes Magos:

La tarde del 5 de enero se lleva a cabo la cabalgata en la que los Reyes Magos recorren en carrozas diferentes vías de la localidad. La cabalgata de Morón es una de las más famosas de la provincia de Sevilla. Un día antes, el 4 de enero, se realiza la visita del Heraldo Real, organizada por jóvenes pertenecientes a la Hermandad del Cautivo. El Heraldo visita la ciudad para recoger las cartas de los niños destinadas a los Magos de Oriente que todavía no han sido enviadas, además de recibir del alcalde las llaves de la ciudad.

Carnaval:

El carnaval de Morón de la Frontera se celebra durante el mes de febrero, las carrozas atraviesan varias barriadas de la localidad. En los últimos años ha aumentado el número de participantes, así como el de visitantes, muchos de los cuales visten disfraces. Además del tradicional pasacalles se organizan exposiciones y actividades de índole cultural relacionadas con la festividad durante los días previos. En varias zonas actúan diversas murgas, chirigotas y comparsas.

Semana Santa:

La Semana Santa de Morón está declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, no tiene una fecha fija, puesto que como toda semana santa católica, varía en función del primer ciclo lunar de la primavera. Entre la mañana del Domingo de Ramos y la noche del Sábado Santo salen en procesión todas las hermandades y cofradías del municipio, que realizan estación de penitencia frente a la iglesia de San Miguel. Las primeras hermandades fueron fundadas entre los siglos XVI y XVII, aunque la mayoría de las existentes, surgieron durante el siglo XX.

Corpus Christi:

La celebración del Corpus Christi o del Sagrado Sacramento se produce durante el mes de junio, nueve semanas después del Domingo de Resurrección. Se trata de una de las festividades más antiguas de Morón, en la que la imagen del Cristo Sacramentado sale en procesión por las calles de la localidad.124

Festival de Flamenco Gazpacho andaluz:

Se trata de uno de los festivales de flamenco más antiguos de la provincia de Sevilla. Sus orígenes se remontan a mayo de 1963, cuando varios aficionados moronenses que volvían de la edición de aquel año del Potaje Gitano de Utrera tuvieron la idea de organizar un certamen similar en Morón de la Frontera. El I Festival de Flamenco Gazpacho Andaluz tuvo lugar el 31 de agosto de ese mismo año en la sede del Círculo Mercantil, con la participación de Antonio Mairena, Juan Talega, Fernanda y Bernarda de Utrera, El Lebrijano, Manolito de María o Diego del Gastor, entre otros. El festival se ha celebrado ininterrumpidamente desde entonces y año tras año atrae público, no solo local sino también nacional e internacional.

Feria de Morón:

El origen de la Feria de Morón se halla en el siglo XIII, cuando el rey Alfonso X autorizó la celebración de una feria comercial en la vida. A partir del siglo XVI será una importante feria de ganado, precursora de la fiesta actual, pero no será hasta el año 1863 cuando se comience a celebrar en el emplazamiento que a día de hoy todavía perdura, el paseo de la Alameda. Con los años se ha convertido en el acontecimiento festivo de mayor relevancia del año, con la visita de moroneros y gente de otras localidades. Tiene una duración de cuatro días y se celebra la tercera semana de septiembre Esos días la Alameda presenta una decoración especial, donde destacan el alumbrado y las casetas de las diferentes peñas y asociaciones.

Romería de Nuestra Señora de Gracia:

Tradicionalmente se había celebrado en Morón una romería hasta la ermita de la Virgen de Gracia, junto al río Guadaíra, la cual dejó de llevarse a cabo durante décadas. Sin embargo, en 1987 se recuperó tal tradición, con gran afluencia de participantes. Desde entonces, cada mes de octubre, los peregrinos caminan desde la iglesia de la Victoria, donde se encuentra la imagen de la virgen desde el inicio del verano, hasta la ermita construida a mediados del siglo XX en las faldas de la sierra de Montegil.

Festividad de la Inmaculada Concepción:

La Virgen de la Inmaculada Concepción es patrona de Morón de la Frontera desde 1854, tal y como queda registrado en un documento del Archivo Histórico Municipal. Durante la festividad, el 8 de diciembre, se llevan a cabo distintos actos religiosos, como una solemne función y una procesión. Los días previos, se celebra una novena que se inicia el 30 de noviembre.

TRADICIONES:

Parte de las costumbres tradicionales de los habitantes de Morón tienen su raíz en la forma de ganarse la vida. La recogida de la aceituna y la cal fueron las actividades más comunes hasta el siglo XX. Las niñas solían trabajar junto a sus madres y otras mujeres, cuando cumplían los diez años. Partían a pie desde sus casas al amanecer y volvían al anochecer, acompañando a los carros que transportaban el producto. Acudían escoltadas por el capataz que, a lomos de su caballo, vigilaba los campos en donde trabajaban a lo largo de toda la jornada. Los cortijos que se encuentran a lo largo del municipio representan el símbolo de un sistema social y económico característico del antiguo régimen. Debido a la rudeza de sus tierras, la actividad agrícola era bastante básica, olivos, girasoles, algodón y cereales. La ganadería consistía mayoritariamente en cerdos y cabras. Añadido a la extracción de la cal, conformaba la principal fuente de riqueza del municipio. Hasta mediados del siglo XX las viviendas no dispusieron de servicios higiénicos mínimos. Los cortijos se encontraban la mayoría de las veces situadas en el mismo inmueble que la del campesino.

Elaboración de la cal:

La elaboración de óxido de calcio y su uso en Morón es una tradición con más de 2000 años de antigüedad. Miles de toneladas producidas en el municipio durante siglos cubren los muros de la localidad y de poblaciones de Andalucía, entre las que destacan las pertenecientes a la ruta de los pueblos blancos. No son solo estéticas sus funciones, al cubrir las edificaciones con este compuesto se buscaba proteger su interior de las altas temperaturas. También se usaba en la construcción como componente de la argamasa (mezcla de cal, arena y agua), un tipo de mortero. En el siglo XIX, como consecuencia de la mejora de las comunicaciones, la industria de la cal moronense vivió un gran auge, llegando a ser conocida a nivel regional. Se convirtió en la actividad más común entre los habitantes de Morón, tanto que eran dos los núcleos que se dedicaban en exclusiva a este oficio, Las Caleras del Prado y Las Caleras de la Sierra, donde muchos de sus habitantes portan el apellido Calero. En 2012, la cal de los hornos moronenses se destina al encalado de fachadas, aunque también se utiliza como mortero. El hidróxido cálcico obtenido industrialmente se destina a la química, a la minería y a la fundición de metales. En junio de 2011, el Consejo de Patrimonio Histórico, compuesto por los responsables de cultura del Gobierno de España y de los respectivos gobiernos autonómicos, presentó la candidatura de la cal de Morón al Comité de Patrimonio Inmaterial de la UNESCO. Dicho comité la declaró Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en la sesión celebrada el 25 de noviembre de 2011 en Bali, Indonesia.135

El gallo de Morón:

A través de las generaciones, se ha venido transmitiendo la leyenda del gallo de Morón, una historia que se remonta al siglo XVI. Cuenta que llegó al pueblo, un recaudador de impuestos granadino que no contaba con el agrado de los moroneros, no solo por su oficio sino por su soberbia, por lo que fue apodado como «el gallo de Morón». Los locales, cansados de su fanfarronería, se pusieron de acuerdo y después de propinarle una paliza, lo desnudaron y lo expulsaron de la villa. Existe otra versión de la leyenda similar, en la que no es un recaudador sino un juez enviado por la Cancillería de Granada ,que al dictar sentencia siempre repetía «donde canta este gallo no canta otro». La historia dio lugar a un dicho, muy popular en Andalucía y en numerosas canciones de flamenco: «Te vas a quedar como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando en la mejor ocasión».

REPOSTERÍA ARTESANAL:

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